minientrada El acoso sexual laboral ¿cómo lo detenemos?

MujeraDiario

  ¿Sabías que muchas agresiones sexuales se cometen por personas del entorno cercano?

  Todos sabemos lo que es el acoso sexual, pero no todas las personas lo perciben igual debido a los pensamientos estereotipados que mantenemos.

  Un estudio que lleva por nombre “Is the beautiful always so good?” (“¿Es la belleza siempre tan buena?”) afirma que dependiendo del físico del acosador y de la acosada, este hecho se percibe de diferente forma. Cuando la mujer acosada es atractiva, por ejemplo, un observador externo suele considerar la acción como ‘acoso’; mientras que si el acoso se comete por un hombre atractivo, el observador externo no parece considerarlo como tal, pues se tiende a relacionar las actitudes positivas con el atractivo físico.

  Según este estudio, un acosador que se ve a sí mismo como atractivo podría tener una percepción con un componente subjetivo erróneo sobre la respuesta de la mujer, aún siendo ésta negativa; es decir, el malestar de la mujer acosada podría no ser tan evidente para él como para otro observador externo. Pero que el sujeto sea narcisista no justifica su comportamiento.

¿Qué sucede en el ámbito laboral?

  El acoso sexual en el trabajo puede ser tanto verbal como visual. Su motivación no es tanto por el interés sexual como por  el deseo de intimidar, humillar o degradar a la víctima.

  La mujer acosada normalmente tiene miedo de enfrentarse a su jefe. Ese miedo es interpretado por el acosador como un juego, un aspecto ‘positivo y aceptable’ que le llevará a potenciar aún más sus actos de acoso.

  Si esta actitud se refuerza con la tolerancia o complacencia de la víctima y de los demás testigos presenciales (compañeros de trabajo) en lugar de denunciar este comportamiento inadecuado, el acoso irá a más y el acosador se percibirá a sí mismo como ‘intocable’.

¿CÓMO DETENEMOS EL ACOSO SEXUAL EN EL TRABAJO?

  El acoso sexual puede acabar en violencia sexual si no se detiene a tiempo. La agresión sexual suele ser la culminación a un proceso gradual de manipulación que se ha mantenido en el tiempo, reforzado la mayoría de las veces por ese miedo a denunciar.

  ¿Cómo prevenimos y actuamos ante el acoso?

  Una de las características propias del acosador es la falta de respeto por las normas y leyes. Por eso no hay mejor forma de detener el acoso que denunciarlo. Las denuncias sirven de coacción para evitar futuros acosos y para prevenir a otros posibles acosadores de lo que les puede ocurrir.

  Para prevenir, no permitir:

1- Tolerancia cero al acoso, ya sea sexual o de cualquier otro tipo.

  El acoso se produce en ambientes donde se toleran las insinuaciones, los comportamientos degradantes y las actitudes sexualmente permisivas, pero no en aquellos ambientes de tolerancia cero.

2- El acosador prueba el nivel de tolerancia de su víctima

  Antes de acosar, el depredador sexual observará la reacción de la posible víctima con el empleo de un lenguaje inadecuado, que puede ser en forma de chiste sexista o broma. Si la víctima sonríe ante la gracia de mal gusto, el depredador la incluirá en su lista de posibles víctimas.

3- Los depredadores utilizan la manipulación para reducir el número de víctimas potenciales; es decir, aquellas personas que son sexualmente más permisivas y menos propensas a resistirse (por miedo), y con las que existe una baja probabilidad de que lleguen a denunciar.

4- Invasores del espacio

  Las palmaditas, los abrazos, los roces y los toqueteos continuos, aunque sean inocentes, representan un posible signo de alarma. Si no mostramos malertar ni rechazo ante este tipo de comportamientos, estaremos dando pie a posibles conductas de acoso.

5- Avergonzar en público a otra persona también puede ser el inicio del acoso, al igual que ejercer el control a través de demandas de tiempo y trabajo inadecuadas. Solicitar a una empleada que trabaje más tiempo o realizando tareas que no son de su cometido puede ser una forma de tantear el nivel de control que tiene sobre ella.

6- Desequilibrio de poder

  Diversas investigaciones indican que los hombres con posiciones privilegiadas tienen mayor tendencia a acosar a las mujeres con cargos subordinados, pero también se da el acoso entre personas del mismo sexo y en las mismas circunstancias, siendo el desequilibrio de poder uno de los factores desencadenantes de este tipo de comportamientos.

7- Normalizar la intolerancia al acoso en el ámbito laboral

  Que los demás acepten este tipo de comportamientos sexistas no significa que nosotras debamos hacer lo mismo. Los comportamientos inadecuados hay que atajarlos desde el principio.

  No aceptes un “Él es así siempre” o “Ya te acostumbrás” (al acoso no se acosumbra nadie)

8- Intolerancia colectiva

  El acoso laboral es asunto de todos. Que acosen a una de nuestras compañeras no significa que no vayamos a ser las próximas víctimas. Evitarlo empieza por no tolerar comentarios ni comportamientos sexistas en ningún ámbito.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s